
El Gobierno rechazó este viernes las versiones sobre una supuesta manipulación de actas en las elecciones del 17 de agosto y ratificó que el presidente Luis Arce entregará el mando del país a la nueva administración que resulte electa en la segunda vuelta del 19 de octubre.
La viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, cuestionó las declaraciones del activista Peter Beckhauser, quien habló de un presunto favorecimiento a la alianza Unidad y al Partido Demócrata Cristiano (PDC).
“Nos mantenemos firmes en esa posición, como Gobierno, no nos vamos a prestar a ningún plan que conspire contra la democracia en el país. Es la posición del presidente Luis Arce y del Gobierno nacional: respetar la voluntad del pueblo boliviano y la democracia”, afirmó Alcón.
La autoridad aseguró que el Ejecutivo no se prestará a “ningún plan” que busque obstaculizar los comicios, recordando que desde el inicio del proceso electoral se intentó “torpedear” la jornada democrática.
Alcón recordó además que, en meses pasados, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convocó a varios encuentros por la democracia, donde participaron partidos políticos, órganos del Estado y el propio Gobierno, comprometiéndose todos a garantizar el desarrollo de las elecciones.
La viceministra destacó que se trabaja para garantizar una transición ordenada y democrática el próximo 8 de noviembre, cuando concluya el mandato constitucional de Arce.
Desde el TSE también rechazaron las denuncias sobre presunta manipulación de actas y defendieron la transparencia del proceso electoral en curso.
